14 enero 2006

Una historia.



Ven un día al desván conmigo y te enseñaré mis juguetes. Los tengo desde hace siglos, pero sigo jugando con ellos, porque son míos. Ven, abre el arcón grande, ese que tiene tachuelas a lo largo de todo el borde, y parches de cartón azul descolorido. Ahí guardo mis primeros juguetes, los que llevan más tiempo conmigo.

El cráneo de una rata, que me sirvió de tijeras
cuando cosí mi primera muñeca. No, la muñeca ya no la tengo. Se quemó. Mira, aquí hay una caja de zapatos, ábrela, veamos qué tiene. Una cruz sin cara, un diente de oro (un poco desgastado, pero aún brilla), un cordel manchado de excremento de paloma, dos botones, uno roto, el otro con un trozo de hilo negro colgando, una pluma de cuervo, no, de grajo.

Lo recuerdo,
porque lo enterré yo misma. El fantasma de un perfume en un frasco sin tapón, un alfiler roto, sólo queda la cabeza. El resto quizá siga dentro de mi hermanito, pero mira qué brillante está aún la cabeza de lacre, roja. No, eso no es un juguete: es una cucaracha. La guardo ahí porque es bonita.

Mira qué elegantes las alas de ámbar, y las largas antenas curvadas. Por supuesto, está muerta. Pero yo no la maté. Eso es un trozo de maniquí, forrado de paño. El trozo del corazón. No, no tiene forma de corazón. Pero tampoco el corazón la tiene. Nos mienten, en los cuentos, ¿sabes? Son mentira.

Ah, qué bien, has encontrado el trozo de piano hecho con el diente de un animal muerto. Era un unicornio. Lo capturé yo. El piano era de mi madre. Yo no rompí el piano, qué cosas dices. Se rompió solo. Como mi madre. Dicen que fue porque cayó desde la ventana, pero yo sé que el piano se suicidó.

Ya está, ya no tengo más cosas en este arcón. Eso son rollos de tela. Dentro de uno de ellos hay una flor. En ese otro hay un ratón. En el tercero puse un hueso. Pero no son juguetes. Son criaderos; no los toques. Tengo otro arcón más pequeño en esa esquina, pero está lleno de mi hermanito.

De cosas de mi hermanito, quería decir...
No sé dónde tengo la cabeza, pero el desván es grande, un día de estos la encontraré.

Daurmith

Para los cotillas

Atuina
Programadora
Futura Ingeniera
Compradora compulsiva
Atuina
    Mi frase del momento
  • “Una melodía es como ver a alguien por primera vez: la atracción física, el sexo… Pero entonces conoces a la persona, y eso es la letra. Su historia, quiénes son en realidad. Es la combinación de las dos la que crea la magia”
  • Película: Tú la letra y yo la música.